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Mostrando las entradas de agosto, 2021

Revelación

Tendría que ser un superfluo para no darme cuenta que te quiero. Tú llenas todas mis ambiciones, eres la mitad de lo que desconozco y la otra mitad de lo que ignoro.   Te encontré una tarde como quien encuentra una piedra redonda y pequeña, y la atesora. Eres los caminos que no había pisado y los pueblos en que no he estado.   Voy a darte este día lo mejor de mí; sabiendo que recibiré lo mejor de ti. Que ya es también lo mejor que me ha pasado.   Eres el espejo en que me miro y los diálogos que imaginaba. Tú eres la soledad acompañada. Borras mi tristeza y mi melancolía, o más bien, las acomodas.   Eres lo que me hacía falta. Eres la risa y el silencio, La alegría, lo inesperado y lo que estaba esperando.   Tú eres la que todo lo sabe, la rítmica y la sensitiva. Yo soy el burdo, el áspero, el de los dos pies izquierdos.   Es tu cuerpo el que se acopla bien al mío, y es el mío el que se acopla mal al tuyo. Es por eso

Cuándo no se tiene más que el amor...

Cuando no se tiene más que el amor... Para rebasar todas las limitaciones, para remontar mil y una pobrezas; y las adversidades que no cejan, de suceder. Cuando no se tiene más que el amor, para despertar cada día con el mismo ánimo de siempre y transformar un día cotidiano en uno especial. Cuando no se tiene más que el amor, para soportar que el subterráneo vaya a reventar y tengas que perder tres trenes para poder abordar. Cuando no se tiene más que el amor, para aguantar a quienes se violentan con una mirada, para quien le echa la culpa a otro, cuando algo le sale mal. Cuando no se tiene más que el amor, para encontrarle gusto a un café y a un pedazo de pan, porque no hay para más. Cuando el amor es más que suficiente, para enfrentar el día y sentir que el mundo te estima, que el amor es la única arma que necesitas para abrir brecha, para conquistar voluntades, para romper paredes que de otra manera nunca podrías tirar. Cuando no se tiene más que el amor, el de ella y el

Reencuentro

Amor fue la primera palabra que pronunciaron mis labios, la que abrió otra vez la puerta de tu voluntad comprometida. Siempre es la primera la que cierra o la que abre puertas, zaguanes, portones, la que brinca cercas. O aciertas o yerras. Un “Abracadabra” o un ¡Caput! definitivo. Yo que iba a saber que la clave estaba en ella. Sólo fue una casualidad que mis labios la pronunciaran con la seguridad que tiene la buena suerte. Así que aquí estamos, recomenzando una vida nueva, la continuidad de una vida usada que interrumpimos hace tiempo, por el mismo azar que tiene una palabra inadecuada en un tiempo equivocado, o una palabra mágica en el tiempo idóneo, el apropiado; porque perdonar y tratar de olvidar lleva tiempo, mucho, y los regresos, más que difíciles, son complejos. La culpa no es nuestra, tampoco de nuestros cuerpos, porque ellos querían, lo buscaban; sino del alma, porque el alma está hecha de fe, de confianza y de humildad; pero también de caprichos, de arrogancia, de

"Chingaderitas"

La vida está llena de “Chingaderitas”. Quien aprende a vivir con ellas, a tolerarlas, a saberlas llevar, ya la hizo. No digo que eso asegure su felicidad, pero de seguro les suavizará varios enojos; no digo que no les molesten, como a otros como yo que nos encabritan, que nos dejan con un nudo triple en los dos intestinos y nos echan a perder el día, si no es que la semana o el mes; pero de que ellos las saben llevar mejor que uno, las saben llevar. Esas Chingaderitas vienen en varios tamaños, colores, sabores y formas. Un buen día te deja la novia porque “ya no le lates”; otro, alguien patea tu auto porque te acercaste al suyo demasiado; una tarde un chofer al que sin querer te le atravesaste te recuerda de mala manera a tu progenitora, a tu “Jefecita”, y tú, conteniéndote, sólo le respondes: “Que Dios te bendiga”; o un lunes el contratista carpintero desaparece y te deja el trabajo sin terminar y sin regresarte tu dinero. A veces esas “Chingaderitas” marcan un cambio de rumbo en tu v

Poemario II

Hombre en Llamas Soy un hombre en llamas Que arde por dentro. Necesito de tu agua Y de tus líquidos todos. Para apaciguar esta hoguera Que me consume por dentro.   Tú, todos lo tienes. Déjalos salir. Deja que vengan a extinguir este fuego que me quema, que me calcina por dentro.     Un Perro Un perro. Soy un perro Famélico y sarnoso Vago por las calles Sin dueño y sin destino. La vida es una pelea eterna. El pedazo de carne. El hueso suculento. La oportunidad del sexo.   Tener un techo, Un baño, Una buena comida... Son lujos que no merezco. Pero tengo la bendición de la lluvia, La libertad del aire, El libre albedrío de mis cuatro patas Y de mi cola que muevo, Con el compás del viento.   En esta vida de perro. Si algo no gano... Tampoco pierdo.          Room Dentro de estas cuatro paredes Quiero que seas mi puta Una puta que todo hace Pero que no cobra dividendos.   Dentro de estas cuatro