Carta a mi amigo Tony 2
Amigo Tony No sé por qué, pero presentí que esa relación tuya con una chica en los principios de sus veintes (y tú arañando los cincuentas) iba a terminar mal. Y no por ella (eso de antemano lo adiviné), sino por ti. Ella sólo actuó como es, y tú te creaste expectativas que no iban con su realidad. Y la verdad, amigo, es que a nuestra edad ya no estamos para estarnos enamorando de jovencitas; porque al final, ellas (en su inocente ingenuidad), salen contigo, te platican, te toman del brazo, te dicen cosas dulces y bonitas y hasta prometen arrumacos (porque prometer no empobrece, ni obliga), arrumacos que nunca existirán. Y esa relación pudiera llegar a ser una amistad bonita, quizás un romance, quizá algo más... Pero como todo, al final, terminará. Y bueno... Ya no estamos para ser mecenas de azúcar , que el amor y el cariño no se adquiere con terroncitos verdes (de los que compran cosas), por mucho oficio, técnica, experiencia y alarde de lo que somos, de lo que hemos vivido, de dón...

