Mujeres

Hoy no tengo tema sobre el que escribir; lo pienso mientras Mozart con su Eine Kleine Nachtmusik llena los espacios vacíos de mi sala. Yo me quedo callado, temeroso de romper mi propio silencio; pero es el mismo silencio el que me traiciona y me dicta ahora lo que escribo.

Nací entre seis mujeres y un hombre; un hombre siempre ocupado en ir a buscar el ingreso para mantener la casa, a mi mamá y a mis cinco hermanas mayores; por lo que hasta los dos años crecí prácticamente entre mujeres. Después llegó un hermano, que hasta el año y medio sirvió para medio entretenerse; para entonces yo ya tenía tres y medio, por lo que seguí conviviendo con ellas. Después de mi hermano hubo un lapso largo de cuatro años, en que llegó a la casa una hermana más, y a los seis un segundo Brody. Así que toda mi infancia prácticamente crecí entre mujeres de diferentes estaturas, temperamentos y sensibilidades.

Creo que mi padre fue un matemático empírico, porque los nueve hermanos nos llevamos, entre uno y otro, dos años; y en el lapso en que la entrega de niños se retrasó una cuenta, a los cuatro, llegaron cuates, de los que sólo sobrevivió mi última hermana; llegando el score final a seis hermanas más mi madre; y a otros dos hermanos y un papá que nos quiso mucho.

Con tantas hermanas mi estado natural hubiera sido ser... como eran ellas; sumando un poco de cada una, hasta camuflagearme y pasar desapercibido. Pero no, poco a poco fui haciéndome hombre, gozando de estar y de vivir entre mujeres; es por eso ahora que las entiendo bien, es por eso que me desconciertan de veras.

Las vi crecer y pasar de niñas a adolescentes, a jovencitas de secundaria, a chavas de prepa, a esforzadas estudiantes de uni; las vi de trenzas, de vestidos a Go-go con peinados de los que hoy llamaríamos “retro”, con tubos con laca y con fleco; las vi bailar, y yo aprendí a hacerlo con ellas –aunque mal.

Con tantas adolescentes y damas, mis hermanos y yo tuvimos que acostumbramos a ver todo el tiempo brasieres y panties colgados en los tendederos, y a ver como se ajustaban la falda, la blusa, como se ponían rímel, lápiz de labios, como se maquillaban, como planchaban su ropa y como se ponían bonitas para ir a la prepa, o a ver el novio.

La consigna entre ellas era: Si quieres saber cómo te ves... No le preguntes a Paco, pues siempre dice que te ves Super. Y la verdad es que siempre las veía a todo dar, aunque usaran ropas modestas.

Después las vi graduarse, las vi buscar y encontrar trabajo, obtener éxitos, y ayudarme a solventar mis estudios y los de mis hermanos; luego las vi enamorarse y casarse ilusionadas para enseguida dejar la casa, volverse madres y esposas no tan abnegadas. Las vi contentas y felices haciendo una familia, teniendo casa, comprando un auto económico, ejerciendo su profesión. Las vi felices en los altares e infelices y tristes en las separaciones.

Las vi volverse maduras como se madura una manzana en el árbol. Las vi alcanzar estrellas y estrellarse en el piso y levantarse maltrechas para continuar su camino como si no hubiera pasado nada. Y también las vi llorar a mares y mentar madres a gritos.

Las vi, como siempre vi a mi madre, trabajadoras y echadas pa´delante, las vi educar a sus hijos, presionarlos para que fueran a la escuela, para que se volvieran hombres, mujeres de bien, las vi trabajar hasta los cansancios repetidos e irse a dormir casi siempre tarde para dejar a la mañana siguiente todo listo.

De todas esas anécdotas, y ahora que recuerdo, al ver a mis hermanas y a mi madre, siempre miré hacia arriba; primero por pequeño, después, por puro respeto. Es ese mismo respeto es el que me ha valido cuando trato con chicas donde quiera que me las encuentro, aunque sean de más de noventa o de menos de cinco.

Con los golpes de la vida ellas se hicieron más fuertes; y yo, por lo menos me hice persistente. Mi madre no se quedaba atrás y buscaba el peso extra con el Avon, con el Standhome, el premio por el mayor número de ventas de la zona.

Luego que ya me sentí con un trabajo formal y casi terminada la carrera, me separé de mis hermanas y me fui por mi lado a rentar un departamento mínimo, que era mío, mientras pagara la renta. Era bastante proletario, sin que suene a implicación alguna, pero yo sentía que vivía en Las Lomas, donde viven los meros ricos.

Hoy al reflexionar y al ver cómo se enconan las diferencias, creo que todos los caminos llevan a las mujeres, de ahí sales y ahí caes; así que después de escasas novias y mínimas aventuras, me encontré a una mujer con la que hice una casa, no de ladrillo, sino de sala, mesa y cama; y con el tiempo vinieron los hijos, dos mujeres y un varón, y siguieron ganando las damas.

Y si a mí hoy me pidieran cual es la definición de una mujer, no sabría hacerlo con pocas palabras. Se incrustaron en mí, siempre he estado cerca de ellas, son lo que no tengo y lo que necesito, son el lenguaje de los signos, son las palabras que emiten los silencios, son las siempre activas, son la pimienta, la sal de una casa, de una oficina, del pesero, de la calle. Y si te acomodas y les encuentras la forma, si te acucharas a ellas, en ellas te sostienes y das la pelea.

Ellas son el remanso, el estanque de agua, la noche sin frío, la doctora a la mano, las responsables de todo.

Ah! Pero no hay que cansarlas, no hay que abusar de ellas, porque cuando se encabronan, sacan todo lo acumulado y se vuelven un tren sin frenos, una presa que se desborda.

Es más, no sé porque escribo todo esto, si para mí, hombres y mujeres son sólo seres humanos (con algunas diferencias, y quien pretenda enumerarlas y encontrar ventajas y desventajas, seguramente caerá en apreciaciones imprecisas y falsas), parados frente a una inmensidad de oportunidades, de limitaciones y de retos, que no hacen distingo entre un sexo y otro; además, ellas siempre han estado ahí y el varón no es varón sin mujer, ni el mundo es mundo, sin ellas.

 Se acaban las melodías de mi CD. Mozart at Night. No sé dónde lo compré. Es un CD que te transporta al siglo XVIII. Veo a Mozart dirigiendo en un salón, que es bello, porque está lleno de damas.

      …. ∞∞∞∞…. ɞɞɞɞ …. ∞∞∞∞…. ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ…. ∞∞∞∞ ….

 En el momento ese...

 

 


Qué es el Amor, sino sólo un momento.

El momento ese... En que nos damos

 

https://youtu.be/SlpLGrzUC1Y

 

  En El Momento Ese...

En el momento ese, en que nos damos.

Se me olvida tu nombre y mi nombre, mujer

Tú te vuelves flora y yo me vuelvo fauna.

Te recorro de norte a sur y de lado a lado.

Trepo por tus enredaderas y me detengo

en la cima de tus dos montañas.

 

En el momento ese, en que nos damos.

Tú te vuelves luna y yo me torno Sol.

Te persigo según transcurren las horas

hasta que te alcanzo y mi luz te cobija

y mi calor te envuelve.

Y te voy comiendo poco a poco,

de cuarto creciente hasta luna llena.

 

En el momento ese, en que nos damos.

Tú te vuelves lágrima y yo soy sonrisa.

Y sin darnos cuenta tú te vuelves risa

y yo me vuelvo sal.

Y en ese ciclo de cambios infinitos,

tú te vuelves yo, y yo me vuelvo tú.

 

Eso pasa mujer…

En el momento ese, en que nos damos.

 

  

Descripción

Tendría que escribir algo sobre mí. Soy experto de nada y aprendiz de todo. Leo como una necesidad de saberme vivo, en consecuencia —por no poder quedarme callado—, escribo. Viajo las más de las veces por necesidades del trabajo que se vuelven urgencias de mi maleta cada vez que paso un tiempo largo en un mismo sitio. Soy perseguidor de las estrellas y contador irredento de historias cotidianas. Estudié alguna vez en una universidad para decirme desde entonces ingeniero. Hoy me doy cuenta que ya no me es necesario un título para que sepan que soy un ser humano que se preocupa en temas tan banales, como descubrir por qué florecen las rosas. Escribo de todo, especialmente poesía, que no es más que un conjunto de palabras que entran por los ojos y salen por las puntas de los dedos.

También escribo intentos de novela, que se vuelven confesiones personales de cómo me va en la vida. Luego historias breves. En ellas me deleito como un chiquillo inquieto que corre tras su pelota.

Es este oficio de escribir en que me entretengo y hallo en él un placer suave, profundo y fino.

 

    José Francisco Viveros Roa

              Paco Viveros

 Las palabras crean momentos




Un Nuevo Idioma

ke guzto me da ezcrivir un testo como ezte. Lla ace tIempo ke traía ganaz de dezaserme de rreglaz y de gramma ke zolo estorvaN porke llo nazi deznudo iletrado e inkulto zin attaduras a naDa ke paresieran modalez o amarrez de kultura, por ezo Ammo la libertad keda la iknoransia, entre maz inkulto mejor, azi tendre menoz pretensionez deke krean ke soi kien no soi. Aparesere ante todos virjen, inpulido, como sino me ubiera modifikado ninguna skuela ningun livro. Ke me dejen bibir como llo kiero, ke nadie me molezte ni trate de korrejir la forma en ke io avlo, la forma en ke llo ezcrivo, porke soi felis azi i azi me enkuentro a toda madre a todo guzto.

Oi lla kon mi nuebo bokabulario i rropaje zali a la kaye a mirar pajaroz i rramas, en el parke me emkontre a alguien kon my mismo stilo, i nos puzimos a charlar en ezte lenguaje de kalo, de rima i nos fuimos entendiendo poko a poko, avlamos de la lyertad, delas no ataduraz, de la philozofia del uniberzzo.

Dezpuez el zako un poko de grass, de weed, de mota como aki dezimos, i nos reljamos un tanto maz, entonzez dibagamos por el siverspazio i por galazias ignotas, rezolbimoz loz provlemaz del mundo i zobrebolamos chido el planeta. Ezto ez vivir, de berdad, la pura neta, gritamos i zaltamos como somvies vajo dezkargas electrikjas de ace-dece, aunke suavezito ce nos fue pasando el toke asta ke vajamos de golpe i porraso a la vanketa, i nos fuimos reconoziendo otr bez poko a pokko. El era unbagavundo i llo un tipo dezempleado, kreo ke del govierrno, andrajosoz i susios amvos de tanto kaminar de azolearnos en el parke de rrebolkarnos en el paztto, noz zentamos en una vanka, i nos rekonozimos errmanos kon el mismo guzto i kon la misma nesezidad, de bibir i de ammar…

 Fue así que los dos recobramos la cordura, él era un businessman atareado que por un momento se olvidó de su infelicidad, y yo un poeta un cuentista que descendió al nivel del asfalto para sentir para percibir para respirar.

Nos separamos. Él tomó el saco de su traje impecable, se puso los zapatos, la corbata; y yo tomé mi cuaderno de viaje y mi lápiz para comenzar a escribir una historia increíble, fantástica; una de amor entre dos seres, una que dirá que vale la pena amar, amar con locura, amar sin desasosiego, sin límites, sin barreras, sin tabús; amar aunque duela, aunque sea difícil... olvidar.

                                      ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ

 Van como de costumbre unos poemas de hace algunos muchos años; tienen que ver con lo que, para mí, significa... escribir.

  

La Retórica No Se Me Da

He intentado

escribir poemas

de lunas nuevas

o de lunas mordisqueadas,

de escarabajos que corroen

las flores del corazón humano.

De la longitud de la vía láctea,

de lo amplio del amor de hermano.

Recorro caminos de lodo que no llevan,

que no conducen a ningún lado,

flanqueados por palabras sin sonido,

adjetivos, sustantivos sin sentido.

 

Pienso ahora en un poema con la O.

Pero decido que la A suena mejor,

para decir María, mamá, papá,

lágrima, violeta, rosa, soledad,

alegría y campana hueca.

 

No me fijo en la rima si la hay,

ni en el término de la nota misma.

Pues para decirte que te quiero.

Siempre lo más simple...

 

Es lo mejor.

  

    Amo

Amo las palabras

que todo dicen,

y las que no dicen nada.

Mamá, papá, hermano.

Hueco, mierda, ala.

 

Por lo pronto

yo me niego a usar

frases largas sin sentido.

 

A partir de ahora:

 

Para decir Buenos días.

Diré Sol.

 

Para decir Abuelita querida.

Diré Lluvia.

 

Para decir Amada amante.

Diré Lágrima.

 

Para decir Buenas noches.

Diré Cama, o mejor Almohada.

 

Para decir Suicidio. Diré Vida.

 

Y para decir Recién nacido.

Diré Muerte.

 

Y con este lenguaje aprendido

me iré caminando sin zapatos

por las calles de mi casa,

descalzo por los cuartos de mi cuadra.

 

Nota:

 

Siempre he querido, siempre, escribir un poema que pertenezca más al lector, que al poeta. Que diga lo que quieras; que se ajuste, a lo que sientas.

 

Yo te dejo lector que en este poema, reemplaces las cursivas, que adiciones las que quieras.

 

               Poema Para Hacer

 

Bajo la

limpia

clara

suave 

afanosa

mar

luna

abeja

 

 

 

 

 

 

 

 

Que se

esconde

trepa

olvida

 

por

en

la tapia

el sol

la estrella

la aguja

 

 

 

 

 

 

 

Hay una

verde

rosa

ingenua

azul

sorpresa

mirada

selva

niña

 

 

 

 

 

 

 

 

Que ni

él

  

yo

ella

 

ni

yo

él

ella

piensan

sabemos

esperan

creen

 

 

 

 

 

 

Que

han

hemos

ha

he

formado

creado

hecho

dicho

nacido

una idea

un romance

una esfera

una salsa

un poema.

 

 

   Declaración

Declaro al amor

como un proceso

frágilmente reversible.

 

 

    Merci Beaucoup

Agradezco infinitamente

al proceso de la vida

el haberme dado

esta única oportunidad,

de sentir, hablar, leer

y escribir.

  

     …. ∞∞∞∞…. ɞɞɞɞ …. ∞∞∞∞…. ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ…. ∞∞∞∞ ….

Deseo

Me revuelco en la cama, pero me contengo un poco porque ella está dormida. Hoy desperté un poco más alterado; pero ni modo, tengo junta con unos clientes extranjeros temprano por la mañana, así que me levanto y voy directo a meterme en la regadera. El agua calientita me cae requetebién pero no aminora mi deseo de tener sexo, así que mejor le abro un poco a la llave fría para que mi cuerpo se calme un poco.

Voy al trabajo y mientras manejo, mentalmente repaso modos y formas. Mis recuerdos se vuelven imágenes eróticas de las veces que he tenido sexo desde que cumplí diecisiete años cuando estudiaba segundo de prepa en Cuernavaca.

Trato de concentrarme en la avenida, pero por mirar a una linda chica en la esquina, casi choco con otro auto. ¿Qué me pasa? Hace días que no pienso más que en sexo, sexo por la mañana, sexo al mediodía y sexo por la noche. ¿Me he vuelto un maniático sexual, un loco, un pervertido? Tal parece que esta sequia de sexo por la que paso y que ya va para varias semanas me tiene muy intranquilo, nervioso. Para colmo, ella se fue de viaje y regresó super cansada; aunque eso ya ha sido un pretexto recurrente para no tener relaciones, bien y varias veces por semana, como las teníamos antes. ¿Será que ya no me ama? Cierto. Subí un poco de peso y perdí algo de pelo... ¿Será por eso que ya no me encuentra atractivo...? Por supuesto que, a pesar de que ella también ha cambiado un poco, yo la sigo queriendo como siempre y la sigo deseando... Aunque ahora pocas veces se lo digo.

¿Será que para mí tener sexo es parte de una necesidad física apremiante que ella no entiende, o será que además de sexo también yo quisiera recibir cariño, y que si hubiera más sexo en nuestra relación, entonces esa sería para mí una buena oportunidad para expresarle también cuánto la quiero? O será que para ella todo opera al revés. Ella, primero quisiera recibir cariño; para después, si lo merezco, si me lo gano, entonces podría compartir unas horas de intimidad, de sexo.

¿Cómo le hacemos entonces para que esa intimidad –y también la convivencia del día a día, por supuesto–, se convierta en una relación Ganar-Ganar, y no en una  Yo gano-Ella pierde, como ella la siente?

¿Será que ambos no acertamos en encontrar la fórmula correcta, la secuencia adecuada, la forma de pedir lo que queremos? Y en vez de entendernos en esos términos, nos molestamos y tomamos posiciones cada uno desde su trinchera; esa que ni ella recibe cariño, ni yo sexo.

¡Caray! Qué complejo es todo esto. Quisiera ser ella por un mes, por dos, por tres, y saber qué tengo que hacer yo durante el día, si tengo que darle algún detalle o ayudar más en la casa, si tengo que decirle “Te quiero” cada mañana y también cuando regreso o ella regresa a casa del trabajo, y bajarle otra vez las estrellas como cuando éramos novios; y qué tendría que decir o hacer ella, para que tengamos una intimidad agradable, bonita, y frecuente como antes. También me gustaría que ella fuera yo, no por un mes o dos, sino por quince, por veinte días, para que entendiera esta necesidad de intimidad que ya me vuelve loco, que me descontrola, que me minimiza y que me tiene al borde de la desesperación y del enojo.

¿O será que ya nos venció la cotidianidad, que ya nos acostumbramos a las mismas formas, que ya no nos atrevemos a experimentar otras? Qué sé yo, por pena, por recato, por costumbrismo... ¿Será que ya nos conocemos demasiado y que tener sexo ya no es algo novedoso, que ya nos hartamos de repetir posiciones, de los mismos rituales, del mismo personaje, de los mismos diálogos de antes y después de tener sexo, y que por eso echamos a perder la convivencia de buena parte del día?

¿O será que en realidad yo sí estoy verdaderamente mal, y que en realidad sí me he convertido en un depravado, en un libidinoso, que sólo quiere tener sexo con quien se cruce en mi camino?

No, no. Creo que no es eso. Sólo pasa que si yo quiero tener sexo una o dos veces por semana, a ella sólo le interesa una, pero cada dos semanas, o cada mes, o incluso más; y eso cuando ella quiere, cuando está en el Mood juguetón, tierno. Y entonces... ¿Cómo puedo saber cuándo ella quiere? Digo, para prepararme, para aguantarme un poco más.

De algo sí que estoy seguro, es que si esta situación se vuelve el día a día, como ya parece, si se torna permanente... Ni ella ni yo seremos felices; porque la intimidad es algo necesario y vital. ¿No es pues el matrimonio un acuerdo de amistad y de intimidad? Y que cuando esta última se pierde se corre el peligro de naufragar.

Entonces... ¿Cuál es la receta secreta para que yo la siga, para que ella la entienda? Para que así lleguemos a un acuerdo; porque si algo es cierto es que un matrimonio sin sexo, sin buen sexo, está en el borde del divorcio, de cama, de casa y de todo.

¿Alguien sabe de algún buen libro, de un buen texto? Porque está situación me tiene, y la tiene, en una relación intolerable…

                 ∞∞∞…. ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ…. ∞∞∞

 No. No me he convertido en un pervertido, no todavía. Pero si creo que en muchos casos es URGENTE encontrar un justo medio en la necesidad de las mujeres de saberse amadas y comprendidas, escuchadas; y la de los hombres de tener sexo con frecuencia (¡Y claro que también sucede al contrario!), y que ese acuerdo es algo super importante, que impide que por esas causas se den las separaciones temporales, los divorcios y las infidelidades.

La verdad es que no se puede vivir sin amor, y sin una bonita (y por ende, satisfactoria) intimidad. Bueno... en realidad si se puede, aunque no es igual. Conste que no sólo lo digo yo, también Arjona se unió a mi reclamo (texto de “Cómo Duele” anexo al último de este escrito).

Por último, mando unos poemas ad-hoc, Algunos son de mi libro “Para Nadie”, el que ya no existe en las librerías. Los escribí hace más de veinte años, en esos años en que yo era más chavo y no entendía muchas cosas, las mismas que todavía no me quedan del todo claras.

                 ∞∞∞…. ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ…. ∞∞∞

 

 

Corte y confección

Déjame mujer

hacer con mi cuerpo tu vestido

con mi pecho, tu blusa,

con mi vientre, tu falda,

con las palmas de mis manos,

tu brassier.

 

Coser con hilos invisibles

un lindo vestido de noche.

Confeccionar tus medias

con los muslos de mis piernas.

Con mis pies, tu calzado.

Con mis brazos tu mascada.

Y arroparte toda. Todita toda.

Para que no tengas frío.

 

Pídeme lo que quieras,

en esta noche melancólica y triste

que mis manos, mis piernas, y mis labios

están listos para confeccionar

 

Tu vestido.

 

 

Sightseeing

De mi cuerpo a tu cuerpo

emprendo extenuante viaje.

De tu oído al otro, trazo

mil caminos desconocidos.

De la palma de tus manos

a la planta de tus pies,

invento rutas invisibles,

con mis labios que no

saben de caminos.

 

De pronto me detengo

en tu risa y platico

con tus sentidos.

Y te encuentro como

la primera vez.

Suave, fresca y tierna.

 

Y te quiero, mujer.

 

Te quiero

 

Como al frío,

como al viento

como al calor

 

del Sol.

 

 

Café Du Matin

Women are worth more

than a cup of coffee!

Women’s program per

woman and girl in Canada.

 

Tan sólo te quiero,

para compartir contigo,

la taza de café de la mañana...

Y la de la noche.

 

A la hora

en que se levanta el Sol.

Después,

de que se ha ido

a dormir.

 

Y en esos momentos,

contarte de mis grandes ideas,

de mis pequeños enojos,

de mis éxitos, mis frustraciones,

y mis alegrías de ese día.

 

Saber que estás ahí.

Presto a escucharme.

Y yo dispuesta a corresponder

del mismo modo.

 

Sin papeles firmados.

Sin compromisos los dos.

 

Y en cada sorbo,

y en cada pausa,

y en cada mirada…

Un cruce de palabras.

 

Y saber que estás ahí.

Presto a escucharme.

Y yo dispuesta a corresponder

del mismo modo.

 

Sin papeles firmados.

Sin compromisos los dos.

 

Y en cada sorbo,

y en cada pausa,

y en cada mirada...

 

Un cruce

 

de palabras.

 

 

Recomendación Para No Ser Infiel

Una esposa,

después de firmado el documento

y también del paso de los años,

debe seguir siendo fresca novia,

siendo amiga inteligente,

siendo amante aventurada.

 

Y si no hay tiempo suficiente,

para esos santos menesteres,

como suelo suceder.

Y se vuelve madre abnegada

de la noche a la mañana.

(Yo no digo que no se deba hacer).

Y se es maestra sustituta,

una criada afanosa de la casa.

(Un poco de ropa sucia

y de polvo, no hace mal).

Entonces... ¿Ya qué queda?

¿Cuál es la diferencia?

 

Un esposo

después y antes

de crecida la barriga

y la cuenta a plazo fijo,

debe seguir siendo novio bien dispuesto,

el mismo atleta consumado,

el amigo verdadero.

 

¡Ay! Si no se cumple

con esos claros menesteres,

como suele suceder.

Y se es deportista de la tele,

trabajador de veinte oficios,

ruletero de peseros.

Entonces ya nada queda.

Ni el tiempo, ni el espacio,

ni las ganas.

 

Y viene un diablillo malicioso

con un trinchete afilado,

o un cupido despistado

con una flecha chueca y curva.

 

Y de pronto ¡Ay qué triste!

Uno u otra sin querer,

vuelve a ser el novio de la calle,        

o la novia perfumada.

Y se encuentra el tiempo justo.

(Que las ganas ya se tienen),

¡Ay qué triste!

Sí. ¡Ay que triste!

Entre los muros de otra casa,

de un depa que se renta,

o de un cuarto…

 

De un hotel.

 

 

Cómo Duele    

https://www.youtube.com/watch?v=z64CDwgAPd0

Ricardo Arjona

Te conseguí la luz del sol a media noche

y el número después del infinito

Instalé la Osa Mayor en tu diadema

Y tú seguías ahí como si nada.

 

Endulcé el agua del mar para tu sed

Te alquilé el cuarto menguante de la luna

y como buen perdedor busqué en la cama

las cosas que el amor no resolvía.

 

Y cómo duele que estés tan lejos

durmiendo aquí en la misma cama

Cómo duele tanta distancia

Aunque te escucho respirar

estás a cientos de kilómetros,

y duele quererte tanto.

 

Fingir que todo está perfecto

mientras duele gastar la vida

tratando de localizar lo que

hace tiempo se perdió.

 

Acabé con los jardines por tus flores

inventé la alquimia contra la utopía

He llegado a confundir con la ternura

la lástima con que a veces me miras.

 

Qué triste es asumir el sufrimiento

Patético es creerte una mentira

Convoqué a los duendes del milagro

que te hagan despertar enamorada.

 

Y cómo duele que estés tan lejos

durmiendo aquí en la misma cama.

Cómo duele tanta distancia.

Aunque te escucho respirar

estás a cientos de kilómetros,

y duele quererte tanto.

 

Fingir que todo está perfecto

mientras duele gastar la vida

tratando de localizar lo que

hace tiempo se perdió.

 

Porque nos duele, tanta distancia.

Fingir que todo está perfecto

mientras sientes que te duele gastar la vida

durmiendo aquí en la misma cama.

 

Cómo duele...

     …. ∞∞∞∞…. ɞɞɞɞ …. ∞∞∞∞…. ɷɷɷɷ …. ϰϰϰϰ …. ɷɷɷɷ…. ∞∞∞∞ ….

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