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Sólo tú me lees y me oyes

Sólo tú me lees y me oyes. Para eso hemos ideado un código de secrecía. Las palabras candentes las hemos cambiado por otras más tiernas y suaves. Las de compromiso para verte a solas, ahora son invitaciones para ir a tomar un café, las de vernos cerca de un hotel de paso, son propuestas para ir a dar un paseo en el parque. De modo que el lenguaje entre tú y yo se ha modificado, y lo que puede ser una descripción de un paseo de dos o tres horas platicando por la calle con tus amigas y yo con mis cuates en una cantina, en realidad son citas clandestinas, donde los celulares se apagan desde una hora antes y los mensajes se borran para que no quede huella de lo que pasará ni de lo que se dirá o gritará entre cuatro paredes y un espejo, que siempre los hay. Y tú seguirás siendo, como siempre, la dama recatada, que aunque no tiene una pareja, porque la que tenía se fue, no necesita de compañía, porque la intimidad la ha apagado y no le es necesaria; y yo seré un amante con compromisos ...

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