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Mostrando las entradas de diciembre 12, 2021

Bruma

Hoy amaneció con bruma. Pareciera que habitaba en una ciudad fantasma. Los árboles apenas dejaban entrever sus siluetas y el viento se había recogido más allá de las montañas. Salí a caminar por la avenida avanzando lentamente en dirección contraria a la de la brisa, con un andar pesado como si calzara zapatos de plomo, o con adhesivo. Despegar un pie del suelo, levantarlo, avanzar y dejarlo caer para plantarlo otra vez en el pavimento, era una verdadera proeza; además de que la gabardina y el suéter abajo, parecieran haber estado hechos de otro material diferente a la piel o al algodón, porque la niebla traía consigo un ligero rocío que se adhería a la gabardina, al sweater, al gorro; como si éstos la atrajeran irremediablemente. Fue una caminata de horas, deambulando por las calles vecinas a la playa. El mar pasaba desapercibido al cruzar por las bocacalles; perdido, o escondido, quizá, entre ese vapor frío, denso, grisáceo, al que se parece la bruma. En la parte más lejana de

Mi Cómplice

Mi cómplice. Joan Sebastian. https://www.youtube.com/watch?v=L_s5B5wY7j8 Cantan: Los Cardenales de Nuevo León.   Que no debo tener más que un amor. Dice la gente que es delito y es pecado Quiero que sepan que están en un error. Pues no es mi amante ni mi amor; es algo más.   Que no debo tener más de un amor Dicen que soy un candidato del infierno Que lo decida Dios quien permitió Esto que siento en el alma y nadie más.   Ella es mi cómplice, la socia de mis sueños Mi primer suspiro al despertar. Ella es mi cómplice, la hoguera de mis leños. Lo de ella y yo es más que amar…   Si me tuviera que arrepentir por amarla como la amo yo. No, nunca lo haré. ¿Qué por qué me aguanto si sé que vive con alguien más? ¿Y qué? Esa fue la condición y yo como tal la acepté; así que así la amo, y no me importa si en su corazón ama a alguien más; si sé que cuando está conmigo, está conmigo y con nadie más. Que si es pecado, que si es moral... Diré que no me importa

No eres nadie

Al final, no eres nadie; más que un habitante desafortunado del mundo, uno más. Ni tu cara ni tu cuerpo son especiales. Sí, diferentes a todas las demás; pero de singular, nada tienen. Tampoco eres Einstein, ni Galileo, ni Dante, ni Obama, ni Putin; tampoco Merkel o la Loren. Sólo eres uno más, uno más de la manada que habita el planeta; incluso perteneces a una manada más pequeña asentada en una tierra que tiene fronteras finitas con otras. Si crees que por tener status y dinero tienes algo. En realidad no tienes nada. Porque si crees que el dinero y el status compra todo, entonces tienes menos que nada. Y si te sientes orgulloso por tener un trabajo especial, una mansión, un auto de lujo y ropas de diseñador, lo único que tienes es vanidad; porque el mundo gira, y en veinte, en cincuenta, en setenta años, todo lo que tienes polvo valdrá. Todo es relativo. ¿Sabes? Todo. Ni en idioma que hablas te pertenece. Y si lo dudas, ve y toma un avión que te lleve lejos, a un país diferente