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Mostrando las entradas de julio, 2022

Para aprender bien español

Sabías que para aprender español bien, lo que se dice bien, los textos de mi blog —modestia aparte—, han sido designados por un Comité Lingüístico Super Especializado (que yo acabo de inventar), como el mejor método para hacerlo de una manera fácil, divertida y rápida. ¡Ahhh! Pero no creas que dicha Certificación es por el simple azahar, ya que el que suscribe reclama que ha estudiado más de cincuenta cursos de cómo aprender un idioma y de cómo enseñarlo bien. Los ha estudiado en su país natal y también en varios países del extranjero; incluyendo Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Rusia, Francia y Japón. Por eso él dice que habla estupendamente bien el inglés, el francés y el italiano; y que más o menos se defiende en el idioma japonés; y aduce que por eso entiende de manera lógica la gramática de su idioma propio. Eso sí, reconoce que el Ruso nunca lo aprendió bien y lo único que sabe decir es: Spasiva y Vodka. También dice que ha publicado libros en su idioma, los cuales revisó

Declaración de Amor

Tendría que ser un superfluo para no darme cuenta que te quiero. Tú llenas todas mis ambiciones. Eres la mitad de lo que desconozco y la otra mitad de lo que ignoro.   Te encontré una tarde como quien encuentra una piedra redonda y pequeña, y la atesora. Eres los caminos que no había pisado y los pueblos en que no he estado.   Voy a darte este día lo mejor de mí; sabiendo que recibiré lo mejor de ti. Que ya es también lo mejor que me ha pasado.   Eres el espejo en que me miro y los diálogos que imaginaba. Tú eres la soledad acompañada. Borras mi tristeza y mi melancolía, o más bien, las acomodas.   Eres lo que me hacía falta. Eres la risa y el silencio, La alegría, lo inesperado y lo que estaba esperando.   Tú eres la que todo lo sabe, la rítmica y la sensitiva. Yo soy el burdo, el áspero, el de los dos pies izquierdos.   Es tu cuerpo el que se acopla bien al mío, y es el mío el que se acopla mal al tuyo. Es por eso

Cuando no se tiene más que el amor

Cuando no se tiene más que el amor... Para rebasar todas las limitaciones, para remontar mil y una pobrezas; y las adversidades que no cejan, de suceder. Cuando no se tiene más que el amor, para despertar cada día con el mismo ánimo de siempre y transformar un día cotidiano en uno especial. Cuando no se tiene más que el amor, para soportar que el subterráneo vaya a reventar y tengas que perder tres trenes para poder abordar. Cuando no se tiene más que el amor, para aguantar a quienes se violentan con una mirada, para quien le echa la culpa a otro, cuando algo le sale mal. Cuando no se tiene más que el amor, para encontrarle gusto a un café y a un pedazo de pan, porque no hay para más. Cuando el amor es más que suficiente, para enfrentar el día y sentir que el mundo te estima, que el amor es la única arma que necesitas para abrir brecha, para conquistar voluntades, para romper paredes que de otra manera nunca podrías tirar. Cuando no se tiene más que el amor, el de ella y el tuyo, para

El chofer del Diablo

No sé cómo comencé ese trabajo, u oficio si se pudiera decir. Fue una mañana en que no cerré los ojos por estar pegado a ocho o diez botellas de alcohol de diferentes licores fuertes, discutiendo tonterías en compañía de gente de la peor calaña. Unos eran asesinos confesos, otros narcotraficantes sin escrúpulos cuando se trataba de defender un territorio o de asegurar una venta, un envío; otras, mujeres de la vida galante y hasta un enano mal hecho que tocaba un pandero. Lo cierto es que al despuntar el día, todavía con la oscuridad de la noche, me salí de esa cantina, que era más bien una escondida pocilga de mala muerte. Al cruzar el umbral trastabillé con una caja vacía de refrescos mal puesta y casi me rompo la cresta y me corto la cara con uno de los pedazos de vidrio que botaron. Por fortuna sólo me golpee el labio al morderme con los dientes y el filo de la banqueta; la sangre caliente me recordó que ya era de día, y me hizo ver que estaba completamente borracho. Al levant

2163. Coronavirus Variante N+1

  ¿Sabías que el mundo no es real? No. Nada existe, nada es. Ni tú estás aquí, ni yo tampoco. Así que, de nada sirve que digas que me amas, y de nada sirve decirte lo mismo; porque yo estoy hecho de humo, de humo electrónico y de moléculas obtenidas In vitro , y tú fuiste creada como una programación de micro nano elementos en fase Beta para probar que era posible crear vida, entes con movilidad, con latidos, pero sin alma. Pero eso no importa, porque no estamos en el año de entonces, cuando existían los humanos reales, los que creaban seres nacidos de la confluencia y la interjección de un hombre y una mujer, porque se amaban o porque sentían gusto, cariño y placer al hacerlo. Ahora el mundo ha cambiado y sólo han pasado cuarenta y un años desde que todo inició con un inocente virus que agarró a la humanidad desprevenida, a gobiernos, a países, a la sociedad, y sobre todo a los necios e ignorantes. Primero creyeron que con vacunas formuladas a las prisas lo tendrían dominado en

Carta de Amor

Carta de Amor —Sin dedicatoria   Ir juntos a redescubrir el infinito. Sentir que la vida se mide en gemes y a pasitos.   Descubrir caminos en tu cuerpo que estaban ahí... Pero que no había visto antes. Sentir las mismas formas, otra vez, distintas.   Acostumbrarse a la monotonía y a la cotidianeidad, como si tuvieran destellos de novedad. Reinventar la rueda y la línea recta con artificiosos juegos de palabras.   Verte de cuando en cuando y de siempre en siempre. Encontrarte y dejarte ir.   Irme lejos como un perro vagabundo y regresar como un gato callejero; reconociendo el mismo plato, la misma mesa, la misma cama.   Saber que no estorbas y que no incomodas.   Hacerte a un lado, sin que sea molestia. Aplicar lo mismo para mí, sabiendo que sí hastío y enfado.   Divagar… Construir sueños y castillos de arena que al más leve soplo de realidades se desmoronan como pirámides de naipes.   Poner piedra s