Declaración de Amor

Tendría que ser un superfluo

para no darme cuenta que te quiero.

Tú llenas todas mis ambiciones.

Eres la mitad de lo que desconozco

y la otra mitad de lo que ignoro.

 

Te encontré una tarde

como quien encuentra una piedra

redonda y pequeña, y la atesora.

Eres los caminos que no había pisado

y los pueblos en que no he estado.

 

Voy a darte este día lo mejor de mí;

sabiendo que recibiré lo mejor de ti.

Que ya es también lo mejor

que me ha pasado.

 

Eres el espejo en que me miro

y los diálogos que imaginaba.

Tú eres la soledad acompañada.

Borras mi tristeza y mi melancolía,

o más bien, las acomodas.

 

Eres lo que me hacía falta.

Eres la risa y el silencio,

La alegría, lo inesperado

y lo que estaba esperando.

 

Tú eres la que todo lo sabe,

la rítmica y la sensitiva.

Yo soy el burdo, el áspero,

el de los dos pies izquierdos.

 

Es tu cuerpo el que se acopla bien al mío,

y es el mío el que se acopla mal al tuyo.

Es por eso que te quiero, y quizás

es por eso que, supongo me quieres.

O si no, al menos, me toleras.

 

Tú podrías decir que no me amas.

Que sólo te has acostumbrado a mí,

y que no te hago falta.

 

Yo pudiera decir que sí te amo,

pero también pudiera decir que no.

Porque yo no había conocido el amor

y porque al amor yo no lo entiendo.

 

Pero en realidad, sí te amo.

Te amo en verdad por lo que eres,

y también por lo que soy yo,

por aquel en que me convierto

cuando estoy contigo.

 

Te amo también por lo que soy

cuando no estoy contigo.

Porque entonces soy el mismo

o mejor que cuando estás conmigo.

 

Por eso, sólo tengo un temor,

que cuando no estás conmigo seas mucho mejor;

Porque entonces sabrías que no me necesitas,

que te estorbo y te contengo.

 

Hoy no tengo a donde ir que no sea contigo.

Y si te digo adiós, no es que así lo quiera.

Sólo lo digo para saber si te quedarás

o si simplemente cruzarás el umbral.

 

Yo, al contrario...

Me podré ir cuando tú quieras,

cuando así lo dispongas.

Pero tú te podrás quedar conmigo

el tiempo que desees, el que te plazca.

 

Porque yo no he comprado el tiempo

para que te quedes, para que permanezcas.

Y porque no tengo nada más que darte

que esto que ves, esto que soy.

 

Esto, en lo que me he convertido.

Porque tú estás...

conmigo.

 

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