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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

Pero no he hecho, más, que escribir...

A ti que me lees, te agradezco tus ojos, tus momentos de lucidez. Si te he hecho viajar, imaginar, olvidar tus pesares, salir de tu propio yo, conocerte y conocerme mejor; junto en mi pecho las palmas de mis manos y con una ligera reverencia y oración agradezco esos minutos que has gastado en mis letras y en mi pensar. Escribiendo atravieso estas paredes de mi cuarto y la ventana que queda frente a mí y viajo lejos, muy lejos, para llegar hasta ti. No te conozco y tú tan sólo sabes un poco de mí; pero sé que estás ahí, que si me lees, algo, algo ,algo de lo que digo, de lo que escribo, resuena y hace eco en ti. Sé que estas letras trascienden distancias, lenguas, idiomas, culturas, condiciones sociales, tipos y formas del cabellos, colores de piel; también brincan ciudades y pueblos, ríos y mares, desiertos, selvas y sabanas, para llegar adonde tú estás. Hoy no me queda más que agradecer, porque he robado unos segundos, unos minutos de tu tiempo; porque me has cedido unos cuant

Si me preguntas... ¿Qué es la depre?

Yo te diría que no tienes nada de qué preocuparte, porque es un estado “Nice” , donde todas las cosas embonan, donde los tornillos sueltos encuentran su tuerca, se ajustan y se aprietan. Que la depre es donde las tormentas de rayos, relámpagos y truenos, de lluvia que cae a cántaros, se apaciguan; y las olas crespas de un mar embravecido hallan su calma. Que la depre es tan necesaria como el Alka-Seltzer lo es para el dolor de cabeza; porque el alma también se cansa de tanto pinche ajetreo y jalones que trae el día a día, y entonces levanta su bandera blanca y pide un momento, un ratito de tregua. Que una depre te limpia de tantas $#/&%# obscenas; obscenas en el sentido que ensucian y revuelven tu mente; que viene y las apacigua y luego las borra y las tira, para que después de unos días de acción purificadora (aunque a veces toma meses), inicies otra vez limpiecito, con una memoria nueva. Te diría que la depre es ese estado de soledad y de silencio que buscaba tu cuerpo pa

Sobre la separación

Esa tarde era ya una tarde oscura, porque en esas latitudes y en esa época del año, el sol se perdía en el horizonte como a las cuatro y media o cinco de la tarde, de modo que a la hora en que se reunían Carlos y sus amigos, todo ya estaba totalmente a obscuras. Aun así, esa esquinita del parque seguía siendo un sitio agradable, porque en las inmediaciones había un semicírculo de arbotantes que le daban al ambiente un toque de mágico romanticismo. Una vez que Ying, Lori, James, María, Markus, Chandra y su esposa, Martín y Estela, Pedro, Bob McNelly y su pareja, Constantinos y Juanita, Kaori, Dimitri y otros cuantos más, se reportaron con Carlos, congregándolos, él empezó a decirles. — Como lo prometido es deuda, hoy quiero hablarles de LA SE-PA-RA-CIÓN. Claro que para hacerlo no consulté ningún libro ni revista especializada, tampoco fui a la biblioteca a buscar una super enciclopedia, ni siquiera se me ocurrió “Googlear” el término en el Internet, tampoco fui a asesorarme con u

No, no me arrepiento de nada

Mentiría si dijera que hay algo de lo cual hoy me arrepiento. No. No hay nada de lo cual pudiera yo sentir el más mínimo remordimiento. Si maté por amor, o si alguien se suicidó por mí, porque decidí no seguir ahí... Ni modo, la vida es así. El que juega, lo hace para perder o para ganar. Así que no, no hay nada de lo cual me pueda arrepentir. Ni un mar de lágrimas me hicieron cambiar, ni las suplicas más sentidas me hicieron regresar o enmendar; y si desprecié, herí y me fui; mentiría al decir que lo hice sin querer, que no fue mi intención.  Y si alguien me quiso, me amó o se enamoró. Pues... Fue bajo su cuenta y riesgo. Porque en el amor y en la pasión, no hay garantía de que alguno de los dos, se quedará. ¿Qué el amor duele? Sí, duele y arde y hace llagas y tarda en sanar. Y si amé y dejé de amar.  Y si causé amargura, llanto y dolor.. Lo siento, pero yo no soy, ni enfermero ni doctor. Si alguien pensó frecuentemente en mí, si se preguntó: ¿Qué estará haciendo hoy? Malgas

Respuesta a Poema 14 de Pablo Neruda

Respuesta a Poema 14 de Pablo Neruda La primavera hace a los cerezos, lo que tú a mi corazón de escarcha. Me floreces, me creces, me maduras, me olvidas y me matas.   Yo aún te amo. ¿Lo sabes, o lo adivinas? Fresa silvestre eres y ortiga que lastima. Mujer de los ojos de gata, entre más lejos, más falta le haces a la ventana de mi cuarto y a mis tontas sábanas.   Para leer a Neruda te quiero. Para hacerlo despacito mirándote a los ojos. Para decir Abeja blanca zumbas y para escribir los versos más tristes esta noche y los de mañana al despuntar el alba.   Cuando ya todos se hayan ido, para cuando ya haya tirado mis tristes redes al olvido, a mi lado es adonde te quiero y adonde más te necesito. Como balsa que llega sola al atracadero aún estás a tiempo de hacerlo.   Capitán de velero de escasos mares y playas, como náufragos que todavía no han perdido su barca, el mundo nos espera allende el anillo de esta bahía. Del otro lado del océ