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Mostrando las entradas de julio 4, 2021

Madre...

Madre. Hoy he comenzado a morirme un poco. No sé si de tristeza, de nostalgia, o de ambas. Sí, fue hoy que me di realmente cuenta cuánto me haces falta, pero que ya no estás. Tú fuiste la siempre cercana y la siempre presta. Yo el desobligado, el vagabundo, el bohemio, el vale madres, sin que eso te incluya; fui el trovador que siempre andaba en la búsqueda del fin del infinito. Y aunque ya ha pasado mucho tiempo no lo he hallado, y me he hecho viejo, viejo y experimentado, de experiencias que hoy no valen nada, porque todo es fugaz y pronto se devalúa. Así que hoy no atesoro nada. Le he perdido cariño y aprecio a las cosas. Ni una ropa, ni un suéter, ni un transporte o una casa me merecen estima. Sólo le doy valor a mi jardín. En él florecen rosas, rosas de todos colores, como las que te gustaban. Debiste haberte llamado Rosa, pero tu padre te puso María, y María te quedó bien desde que eras niña, cuando creciste y formaste una familia en torno a un fogón caliente y a la mesa de c