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Mostrando las entradas de abril, 2022

Yo así escribo

Alguna vez alguien dijo: Escribo para mejorar el mundo. Yo igual pongo mi granito de arena para hacer mejor este astro redondo en el que vivimos. Sin embargo, algunos creen que escribir se me da con facilidad, que me siento frente a mi laptop y ¡Abracadabra! Las palabras empiezan a fluir, bajan por mi columna y mueven unos cablecitos en mis dedos... Pero no. Lo que yo hago es preparar el ambiente, mi lugar donde escribo. Así que pongo una música suave en el estéreo, y me siento a pensar. Mucho me lo dicta la soledad. Ese estado de estarse quietecito sin hablar. Entonces miro por la ventana; luego me paro y me salgo a mi terraza a meditar y me olvido quien soy; pero me acuerdo bien de la ancianita que me vendió un cesto de tortillas hace un mes, del joven con el que platiqué antier, o del arriero y sus borregos, de esos que ahora no hay, al que me encontré cuando salí a correr. En mi mente los veo y los vuelvo a oír, hablar. Luego miro la buganvilia (aunque a mí me gusta escribir bugamb

Kizomba...

Si yo fuera a morir hoy durante esta noche, quisiera morir bailando Kizomba contigo. Quisiera despedirme de este mundo sintiendo el roce de tu cuerpo con el mío, tus manos atadas a mi cuello, tus brazos recargados en mis hombros, lo cálido de tu pecho, tu frente junto a mi mejilla. Quisiera morir sintiéndome vivo, tu vientre apretado conmigo y tus muslos rozando los míos, sintiendo tu aliento suave, tu respiración pausada, el quiebre, tu movimiento de cintura; luego, tu abrazo firme, y sentir como tu cuerpo me rodea, buscándome, como dos imanes que no pueden alejarse. Quisiera perderme en el tiempo y en el espacio, volar juntos hacia ese cielo, a ese cielo que existe porque tú bailas conmigo. Sentir que no somos dos almas separadas ni lejanas, que en la cadencia, en el tempo de la Kizomba, nos hemos vuelto uno, y nos traspasamos. Quisiera morir sabiendo que eres mía, y que yo soy tuyo; cuando en la penumbra tu cuerpo descubre al mío y cuando tus sentidos perciben lo que sienten

Julio Cortázar

Hoy desde el despuntar del alba y hasta que se hizo noche traté de escribir un cuento. Un cuento que no fuera ni demasiado corto ni demasiado largo, más o menos como cualquiera de los de ese Cortázar. Aunque la verdad no supe ni cómo empezarlo o darle forma; y por lo mismo, ni cómo terminarlo; porque si te comparas con el argentino quedas como un pibe retardado y como un estúpido de cuarta; porque nadie puede estar más solo ni más abandonado que ese cuate. Y así... ¿Cómo le ganas? O al menos cómo te le igualas. Yo por ser como él no pagaría la poca felicidad que tengo, que es en realidad muy poca, tanto que no vale un ápice, ni mueve ninguna balanza. Pero aun así, no quisiera ser como ese tipo de barba rala, pues cuando leo cualquiera de sus cuentos cortos, me quiero cortar las venas o lanzarme de algún puente que sea lo demasiado para tener la muerte asegurada. Son profundamente tristes, de una tristeza desesperanzadora. Me mueven a la derrota. Si tú algún día has pensado leerlo

Ken Griffin

Papá, hoy te recuerdo cuando en las bocinas conectadas a mi compu suena el órgano melódico de Ken Griffin. ¡Caray Papá! Dentro de los alcances de tu educación, ahora me doy cuenta de que eras todo un caballero letrado e ilustrado. Cuántas veces no escuché las notas de Griffin antes sin darme realmente cuenta de lo mucho que me agradaban. Hoy, otra vez, me llenan de nostalgia e invaden mi alma, y disfruto cada acorde como si dos manos invisibles se sirvieran de mis costillas para pulsar teclas negras y blancas. Al oír otra vez a Griffin recuerdo que una vez, en los años de la Uni, un amigo me dijo en son de broma: ¿Tú escuchas a Ken Griffin...? ¡Te vas a ir derechito al infierno! Ahora al escucharlo me doy cuenta que el infierno es delicioso. Pero entonces... ¿Quién te dijo que Ken Griffin era lo que queríamos oír yo y mis hermanos? Quién te lo mostró, dónde encontraste ese disco que con cariño tanto cuidabas. Sabías que Ken Griffin tocaba en un café nocturno, el Rivoli, y q

Poemas Cortos

De vez en cuando escribo poemas cortos que igual dicen mucho. Ahora que no tengo nada coherente que escribir, fui por ellos y los puse en este correo.   Nota: el simbolo “AI”  愛 Significa: Amor --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- En el Centro Cada par de ojos: Una historia. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- La nostalgia, a veces… Se llama Bosé. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- Te odio a pedazos Y a destiempos. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- I kind of like big cities… Because they give me something. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- Los hijos son lo que uno no es. Son el espacio reencontrado. El aliento perdido. La historia sin fin. El recomienzo. El reencuentro. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- No hay nada que haga más daño… Que acumular deseo. --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- 愛 --- Cada quien construye a su Dios, en la medida de su inteligencia…     O de su ignorancia. --- 愛 --- 愛 ---