¡Chingado! Ya me dio otra vez la depre

¡Carajo! Este estado de ánimo, sí que está de moda. La depre reina en las sociedades más avanzadas. Ahí donde la gente tiene todo, ésta encuentra tierra fértil y se inserta en las mentes de infinidad de ciudadanos; pero también te la encuentras en las ciudades y pueblos de la mayor pobreza y desesperación porque los pobres no tienen en qué distraerse.

Y no hay nada que pueda erradicar ese mal, que es peor que una enfermedad o que una pandemia. Ahora la sufren los que todo tienen como los que no tienen nada.

Yo también no pude escapar de su influencia. Ya llevo una semana encerrado en mi cuarto pasando horas y días pegado a la pantalla y al teclado de mi compu para escribir ideas locas que meto en los dos tres libros que estoy escribiendo.

De vez en cuando me olvido de mis textos y voy y abro el face para quedarme atorado por horas viendo esos tik toks que tanto me emocionan; porque así me instruyo y me vuelvo un sabelotodo, sin título, pero con conocimientos infinitos: de la vida, de cómo arreglar un refri, una lavadora, o del porqué el agua de las cataratas del Niagara cae en torrentes de arriba a abajo, y de cómo restaurar un clásico abandonado cincuenta años, y de paso viajo por todo el mundo sin moverme de mi sillón favorito, y hasta me aventuro a surcar la atmósfera en mi propia estación espacial para ver como estalla un guerra o como un ciclón devasta playas enteras.

Ya cuando me aburro voy y abro el Solitario, y ahí solitario me quedo jugando hasta que me encuentra el alba.

Pero no, no diré que es la depre lo que me ha dado esta semana, diré más bien que me estoy cultivando para ser un científico desconocido, para cuando salga pueda sorprender a todos con lo que he aprendido.


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