Tres poemas de desamor

Me has dejado un hueco

Me has dejado un hueco entre los ojos

imposible de llenar.

Está lleno de recuerdos tuyos

de tu risa de tu cara de tu sonrisa

y de tu forma de bailar...

 

También dejaste un hueco entre mis brazos

cuando apretaba tu espalda o tu cintura

en giros y en abrazos

que ya no tengo más.

 

Ahora en la soledad de mi cuarto

bailo solo, solo yo y el aire

y nadie más.

+


Para qué digo que te quiero

Para qué digo que te quiero...

Si eso, ya, para nada importa.

Tú seguirás tu camino

yo tendré que inventarme otro.

 

Nuestros mundos se separarán.

Yo evitaré la calle por donde ahora vives

y tú te adueñarás de los espacios

que antes eran de los dos.

 

Pero, el mundo no se acabará ahí.

Para ti seguirá siendo igual, quizás mejor.

Para mí será distinto, seguramente peor.

 

Entonces...

Qué caso tiene decir palabras

que ya nadie...

Escuchará.

+

No vengas a mi funeral

Por favor...

No vengas a mi funeral, mujer

Porque no quisiera que retumbaran

en mis oídos frases tuyas

para quedar bien:

“Siempre lo amé”.

“Nunca lo dejé de querer”.

Porque seré capaz de levantarme y desdecirte.

Porque esa no fue, ni de lejos, la realidad.

 

Por eso...

No vengas a mi funeral, mujer

Porque no serás bienvenida,

porque el amor, el cuidado y la atención

son tres cosas difíciles

de ocultar.

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