Sexo que duele e hiere
Déjame escribir una historia para ti.
Déjame
decirte que cuando se ama y se entrega el cuerpo y el alma con pasión, queda
una marca imborrable en tu cuerpo y dentro de tu corazón; y que esa amalgama pura
y genuina que sentiste con ese “alguien”... Ya no se volverá a repetir en tu vida una vez más.
¿Qué tenía él, que no encuentras y no encontrarás en los demás? No era perfecto… No. Es más, distaba de serlo. Ni siquiera era guapo, y no tenía un cuerpo escultural. Pero una cosa si era cierta, que te amaba y te quería con una pasión singular, pasión que se sentía en su mirada, en el roce de sus manos, en su risa y en la forma de conversar y de escuchar; y sobre todo, de cómo te hacía el amor, y de cómo con él, tú te fundías en el amor.
Pero
hacer el amor, todos lo hacen y hay quienes son más expertos y quienes se saben
más posiciones, formas y trucos, y tiernos y cariñosos también lo saben ser. Pero no, porque no era la forma, la habilidad ni la fuerza, o la agilidad. Era algo, algo que todavía no alcanzas a describir... Pero, era algo especial.
Y tú, ingenua, nunca supiste separar y diferenciar lo que era la intimidad de alcoba y de sexo con la intimidad de la cercanía de su ser, porque en ambas eras feliz; pero esa misma felicidad no te dejaba ver que había algo que dentro de él no cuadraba, que no estaba bien, que en realidad sí te quería y te amaba, pero… todavía sentía atracción por el cuerpo y la forma de ser de otra mujer; y una vez que la tenía, entonces sentía atracción por una mujer más. Porque mujeres antes que tú las tuvo y no fue una o dos, pero se acostumbró a sentir su olor, su abundancia o su color, y quedarse con una sola variedad era algo que se le hacía difícil de cumplir. Porque hay quienes tienen todo, quienes reciben todo de una mujer y aun así quieren más. Y no es sólo por el sexo, sino por la diversidad que se da por estar con otra mujer. Sí y no lo entiendo, porque a mí me ha pasado igual; porque cada mujer se ríe diferente, llora, gime y grita diferente, tiene otro tono de voz, otra textura y color de piel, cada mujer camina diferente y se viste y se desviste diferente, te ve diferente y te quiere diferente; y sobre todo te ama diferente.
De
modo que hay hombres que sólo han conocido a una mujer y ahí están bien; y hay
otros que han conocido a más, intensamente, y cuando encuentran a quien aman de
una manera insoportable y a la vez tranquila, ahí se quedan y se olvidan del pasado. Pero hay quienes
han conocido varias mujeres, intensamente, porque ellos siempre aman
intensamente; pero esa intensidad no la soportan y necesariamente necesitan a
alguien más. No es su culpa, nacieron para amar.
Pero
qué quieres, el amor es así. Porque si se va a amar que sea profundo y si te va
a clavar un puñal que por favor lo hunda hasta el corazón... Y que lo tuerza y lo retuerza para
que duela, para que al sacarlo la herida no pueda sanar, para que sus recuerdos
queden tatuados con lumbre en tu piel, en tus labios y en tu sexo, de modo que tú no lo puedas olvidar.
Porque tú lo seguirás amando igual; e igual, él seguirá amando a la que ahora ocupa tu lugar.
Este texto en realidad no es mío. Es la historia de una amiga que entre carcajada y carcajada dejaba ver la tristeza que corroía su alma.
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