Ahora que somos un poco más que amigos... Seguro que...
Ahora que somos más que
amigos, seguro que querrás saber un poco más de mí.
Mira,
te digo que no tengo manías que espanten o hábitos que causen repulsión. Soy un
ciudadano común y corriente... Sí. Sé que eso sí que es algo grave, porque como
yo hay más de un millón.
Quizás
es por eso que lo niego rotundamente y me siento un Casanova singular
mesclado con un Dorian Gray que desafía al espejo, aunque ese espejo no mienta,
y lo único que se engaña es mi pensamiento que me hace creer que sigo joven y
guapo como no lo fui jamás.
Pero
mira que soy sincero y modesto. Diré que me han amado más de diez, pero juro
que todos esos amores fueron amores sinceros, tan sinceros que yo también me
enamoré perdidamente. Entonces fue que me dije: No, no volveré a amar a nadie
más... Porque si enamorarse agrada, más duele un rompimiento inesperado que te
tira y que dura mucho más que el flechazo que realmente fue un evento fugaz.
También
te diré honestamente que soy un pobretón que presume de rico sin ambages y que
cuando te invito a salir, a cenar y al cine, quiere decir que me acotaré los
siguientes días a dieta de sólo leche y pan.
Sí,
tengo un coche bonito, pero si lo miras bien, ya le hacen falta llantas y los
frenos rechinan y no se diga que el aceite ya no lúbrica, y el seguro lo he
dejado de pagar.
Eso
sí. Cuando voy a verte, voy siempre limpio, bañado y planchado y oliendo a
colonia, no de Yves Saint Laurent, pero una regular. No niego decir que
cuando hablo contigo escojo las palabras para sonar más que educado y presto a
educarte en lo que falte, aunque educación tú tengas más que yo.
No
diré que soy empecinado en el trabajo, que todo lo que hago me sale bien; porque estaría mintiendo un poco, y un poco de ilusión es algo bueno de vez en
cuando para mantener la flama del amor. Pero he tenido mis éxitos, algunos; y fracasos,
muchos; pero sigo en la brega; y por eso mismo fue que me animé a proponerte un
tercio de vida conmigo, de la mía; no de mis años mozos, pero de los que me
quedan y que trataré que para ti
sean de lo mejor.
No
negaré que la pasión y las fuerzas menguan con los años, pero ya me las
ingeniaré para tenerte contenta y satisfecha. Quizás a veces te cuente un
cuento, una historia, y con eso consiga que te quedes dormida y luego digas...
Bueno, de cualquier manera... ni ganas tenía hoy. Será mañana.
Y el mañana llegará cada día, hasta que un día se termine primero para mí; para que entonces tú te acuerdes y te reproches que un día quisiste saber un poco más de mí.
Ya no estoy
Ya no estoy
En tu cada día
Ni en tu cada semana
Ni en tu cada mes
Te has alejado
Te has ido
Yo no dije nada
Y tú tampoco dijiste algo
Y mi ausencia
En tus cada día
Se volvió nunca
Nunca más nunca
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