Carta a Karla V
Amada Karla
Al final, tuve que despedirme de ti, decir un hasta luego, sin una fecha de cuándo volveré a reencontrarte, porque sé que un encuentro prematuro me dolerá tanto que me costará recuperarme, más cuando el alma no está lista y todavía se ama; de modo que volver a verte, seguro, me causará un daño irreparable.
Así que he decidido partir,
partir sin ir a ningún lado. Partir quiere decir sin ir a verte o sin que tú
vengas a verme o que en algún lugar yo te encuentre. ¿Qué te extrañare? Sí, mucho,
muchísimo, pero ya te he extrañado antes; no sé si más o menos. Pero esta vez
sé que el calendario no me ayudará a olvidarte. El tiempo pasará y tú
tendrás un buen recuerdo mío, y yo tendré muchos recuerdos tuyos; sobre todo,
esos insignificantes en que tu risa iluminaba mi alma y algo dentro de mí
permanecía encendido cuando, tras de ti, cerrabas la puerta o te perdías en la
distancia.
Tú te irás, pero estarás
cerca, demasiado cerca; yo te evitaré en la medida de lo imposible.
Sé que te acostumbrarás a
prescindir de mí y pronto encontrarás otro. Sólo te pido que lo escojas bien,
para que ahí siempre te quedes; para que él no tenga, como yo, que irse un día,
extrañándote y queriéndote, como yo siempre te quise; como yo siempre te he querido.
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