Tú iluminas mi vida...
Tú iluminas mi
vida.
Cada instante,
cada día de los que me restan de vida, los que uno a uno, junto a ti, voy gastando.
Tú eres a quien
yo buscaba; aunque cuando te encontré no lo sabía, porque tú no eras como ahora
eres, conmigo. Eso lo supe hasta que te fui conociendo, hasta que te fuiste
descubriendo ante mí, como yo no sabía que eras; y que quizá, tú no sabías que
así podías llegar a ser conmigo.
Aunque de cierta manera sí lo sabía, o más bien, lo presentía. Algo adiviné desde un principio, desde la primera vez que por azar platiqué contigo. Entonces supe que yo contigo me quedaría. Y con el tiempo te fuiste acoplando a mis formas y a mis tiempos; siempre negándote, pero siempre cambiando gradualmente. Yo también me fui acoplando a tu manera de ser, sin querer hacerlo; pero entendiendo que si quería que te quedaras, necesariamente tendría que cambiar para agradarte cada vez más.
No fue fácil, pero ahí estuve, ahí permanecí, esperando a que poco a poco cambiaras; sin desesperarme y sin esperar cambios que me sorprendieran, sin esperar oír declaraciones espontaneas de amor o de cariño. Me quedé para ver en ti destellos de cómo llegarías a ser, como un botón que sin darse uno cuenta se transforma en una flor hermosa. Y sí, me sorprendí al descubrirlos.
Y de una flama
diminuta se hizo un fuego y luego una hoguera, una hoguera que calentó e
iluminó el lugar donde nos encontrábamos, fuera un parque, la calle, el auto, el
pórtico de la casa, o la sala, la cocina o la recámara. Y nos amalgamamos y nos
fundimos en uno solo; y tú no eras tú, sin mí; y yo no era yo, sin ti.
Quizá a esto se
le pueda llamar amor, no lo sé. Sólo sé que, desde que te conocí, tú has iluminado mi vida.
Comentarios
Publicar un comentario