Venezuela
Me he aguantado dos días para poner en orden mis sentimientos, para darle coherencia a lo que pienso.
Sí, no soy partidario de Trump; pero
aplaudo lo que ha hecho en Venezuela. ¿Murieron decenas de personas? Sí, pero a
causa de Maduro murieron muchos más, y millones salieron huyendo por tierra o
por mar. Yo los vi caminar en Colombia en la carretera de Bucaramanga a Bogotá,
un trayecto largo de doce horas en auto; infinito si es a pie; no era un grupo,
sino diez o catorce, o dieciséis, de cuatro, de seis, de ocho personas,
caminando un arduo y penoso camino; yo los oí gritar afuera de las ventanas en
las calles de Bogotá pidiendo ayuda, medicinas o un pedazo de pan, también vi a
muchos que llegaron hasta México en busca de una pequeña oportunidad, y cada
vez se me rompió el corazón, y maldije a aquel o aquellos que habían provocado
tanta tristeza y calamidad.
Hoy hay esperanza en Venezuela, y la
verdad no había otra manera de hacerlo... O si la había, díganme quién sería
aquel que lo sacará y liberará a los venezolanos de ese hijo de %&*, si quienes
gobiernan en Cuba, en Bolivia y en México, lo aclamaban y lo paseaban por sus
calles y le daban medallas al mérito desconocido. Aún ahora lo defienden. ¡Estúpidos
e insensatos, y peor, inmorales y bajos!
Por desfortuna en mi querido país, no
hay Trump que nos salve, cada día hay asaltos, asesinatos y violaciones, mafias
haciendo de las suyas, y las leyes se han relajado y todo lo malo está
permitido, y cada día nos descomponemos más.
Me pregunto... ¿Por qué hay seres de
maldad que con dádivas y promesas del todo falsas nos engañan y corrompen? Y no
hay poder en la Tierra que los quite, los anule o los desaparezca.
Por fortuna, Venezuela ahora puede dormir. Ya mañana habrá mucho trabajo, muchas cosas buenas por hacer...
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