Hoy escribo por complascencia. Pide tu texto

Sí, hoy no tengo tema. De modo que he abierto el foro para que tú que vives en Groelandia, o en Moscú, en la Guyana Francesa o cerquita de mí, aquí en el mundo del Internet, me pidas un texto de lo que quieras, para que veas que yo puedo escribir casi de lo que sea.

Mándamelo por correo, pero sé específico. Dime si quieres que escriba una historia en tiempos de Colón o de Magallanes, o si es mejor que describa una aldea de pigmeos en medio del Amazonas, o por qué no una de un beduino del desierto del Sahara que ya alucina por la falta de agua, o de una viejecita cubana desesperada porque ya no hay luz y mucho menos arroz con frijoles, ese platillo que por allá le llaman moros y cristianos.

Puedes hacer tu petición en cualquiera de los idiomas que entiendo: español, inglés, francés o italiano; y aunque entiendo el japonés, la inteligencia no me da para leerlo. Yo contestaré tu correo y publicaré la historia del tema solicitado en este idioma que rima bonito, y tú me dirás si te gustó o si le faltó un poquito.

Y si te digo que es fácil este tipo de complascencias, no me creerás; pero la verdad es que los sentimientos, aquí, allá y acullá (¡Vaya! Esta es una palabra que ya no se ocupa) son iguales.

De modo que no hay magia, porque yo ya he pasado por tantas alegrías y sufrimientos que sacarlos de donde los tengo escondidos no será algo imposible.

Así que espero. Ya tengo un lápiz bien afilado y sobre mi mesa ya hay una pila de hojas blancas.

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