Alejandra Pizarnik. ¿Buena poesía?... Para nada

Leí por segunda vez la Poesía Completa de Alejandra Pizarnik.

Algunas veces, cuando leo un libro de este género, marco con una paloma los poemas que más me agradan; pero en éste, aunque extenso, no tenía ninguna. Así que decidí leerlo por segunda vez para ver si no me había equivocado y que hubiera entre sus 442 (o algo así) uno o varios poemas que consideraba que valieran la pena y que llegaran a tocar el alma (o el espíritu).

Pero, desgraciadamente, no. Leí todos y ninguno me pareció que valiera la pena, contra la opinión en su tiempo de Octavio Paz.

¿Será jactancia mía, la de no reconocer a Alejandra Pizarnik como la poetisa que muchos dicen que fue? Pues no. A menos que a mí me haga falta algún sentido o que hace años (y ahora) esté pasando por una insensibilidad cañona que me impida ver la luz y el brillo en sus textos.

Pero para no crean que mi juicio es insensato. Abriré al azar el libro en cualquiera de sus páginas y escribiré el poema (¿texto?) que ahí encuentre:

Pag. 25

La rodilla de la ensenada

Huele primores bien escritos

Escarchas salientes mojan su

Cuerpo arqueado

Mil relojes zumban

Las horas de las mil distancias

Y el florero renace

Bajo la sombra de la catacumba.

 

Pag. 57 (fragmento)

Tal vez la noche no es noche,

debe ser un sol horrendo, o

lo otro, o cualquier cosa...

¡Qué sé yo! ¡Faltan palabras,

falta candor, falta poesía

cuando la sangre llora y llora!

 

Pag. 111

Estos huesos brillando en la noche

estas palabras como piedras preciosas

en la garganta viva de un pájaro petrificado,

este verde muy amado,

este lila caliente,

este corazón sólo misterioso.

 

Pag 135 

alguna vez

    alguna vez tal vez

me iré sin quedarme

    me iré como quien se va

 

Pag. 205

En la mano crispada de un muerto,

en la memoria de un loco,

en la tristeza de un niño,

en la mano que busca el vaso,

en el vaso inalcanzable,

en la sed de siempre.

 

Pag 237

 a quien retorna en busca de su antiguo buscar

la noche se le cierra como agua sobre una piedra

como aire sobre un pájaro

como se cierran dos cuerpos al amarse

 

Pag 315

 Yo creo en los espejos

...

Si morir es memoria cerrada

...

Yo trabajo el silencio

lo hago llama

 

Pag 349

Yo era la fuente de la discordancia, la dueña de la discordancia, la niña del áspero contrapunto. Yo me abría y me cerrada en un ritmo animal muy puro.


Pag. 379

 nadie me conoce yo hablo la noche

nadie me conoce yo hablo mi cuerpo

nadie me conoce yo hablo la lluvia

nadie me conoce yo hablo los muertos


Pag. 430

 ¿Quién es yo?

¿Solamente un reclamo de huérfana?

Por más que hable no encuentro silencio.

Yo, que sólo conozco la noche de la orfandad.

Espera que no cesa,

pequeña casa de la esperanza.

 

Pag. 449

Pero a mi noche no la mata ningún sol.

...

Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.

Diré que este tipo de poesía es una poesía de intercambio. Sí. Si intercambias un sujeto por otro, un sustantivo por otro, un adjetivo por otro, o una plabra por la que tú quieras, sin que te importe que sea similar o parecida... De cualquier manera el "poema"? no dirá nada. Incluso puedes cambiar un verbo por un sustantivo, o por un adjetivo... O escribir con esta fórmula tu propio poema o tu propia Poesía Completa.

Amigo lector. Si alguien te ha dicho que la poesía de Pizarnik es excelsa, duda de los cabales de esa persona, y de su grado de sensibilidad poética. Y si algún día pensaste en aventurarte y leer los poemas de Pizarnik, no pierdas tu tiempo ni tu energía como yo en leer textos inconexos, simples, ilógicos y abstractos; que por ahí está Sabines, Neruda, y muchos, muchos más buenos y excelentes poetas con poesía que sí vale la pena.

Y sólo como un ejercicio, cambiaré palabras en los tres primeros poemas que elegí de Pizarnik.

ag. 25

La salsa de la ensalada

Huele a letras bien escritas

Gotas húmedad calcinan su

espalda viva

Trescientos pájaron vuelan

Los minuos de las cien leguas

Y el arból se marchita

Bajo la lluvia de la tarde.

 

Pag. 57 (fragmento)

Tal vez la víspera no era víspera,

debe ser una estrella triste, o

lo otro, o cualquier cosa...

¡Qué sé yo! ¡Faltan versos,

falta hipocresía, falta prosa

cuando el sudor escurre y escurre!

 

Pag. 111

Estas piedras opacando la tarde

estas silabas como amatistas refulgentes

en la panza temblorosa de una hormiga estática,

este aguamarina muy extrañado,

este azul tibio,

este tuétano sólo tembloroso.

 

Dime amigo... ¿Es esto poesía? Jejeje

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