Escribe simple
—Escribe simple. —Es lo que me
recomendó un amigo que es un escritor renombrado.
—Escribe como si no te
importara lo que piensen u opinen quienes te lean; como si no supieras quien lo
hará, sea hoy, mañana o en unos años. Y que tampoco te importe su condición
social ni su status o sus grados académicos, porque un lector que se detiene en
tus letras es un lector que cuenta.
Igualmente no te preocupe si
su lengua natal es o no la tuya; porque si te lee en una traducción, cuenta
como lector; y si el traductor supo expresar lo que te propusiste, agradécelo,
porque entonces hubo doble interés, tanto del que lee como de quien tradujo.
Escribe en la calma y en la
paz de tu espacio, ese que elegiste para escribir. Disfrútalo, porque ahí sólo
estás tú. Tú te hablas y tú te escuchas. Ahí es que nacen esas historias
disparatadas y hasta macabras que a tus lectores les gustan, o esas tiernas y
melosas que conquistan corazones.
Escribe para ti, sabiendo que
no es sólo para ti, que otros ojos y manos tomaran un teclado o un libro para
leerte, y ese esfuerzo ya valió la pena para que no dejes de escribir, aunque
hayas pasado o vivas el peor día de tu vida.
No pares de escribir, aunque
creas que lo que recién escribiste es vil crap, una basura. Reléelo una vez
más, y luego una tercera, y si sigues pensando que es una porquería, es porque
en verdad lo es; porque así como percibes que un escrito vale trash, igual te
das cuenta cuando está por sobre la media que escribes; o si verdaderamente es
muy bueno, y hasta te parecerá que no salió de ti, y te maravillarás al leerlo,
como si fueras un lector más.
Escribe con modestia, pero escribe con pasión, porque quien te lea, no es más que tú, y tampoco menos. Cada ser humano nace un día y muere otro, sin distinción de educación, grados, bienes o de cuentas de bancos, porque todo se queda, mucho, poco, nada; y mientras pasamos por la vida, unos son felices y otros desgraciados, pero cada quien decide cómo vive y por qué vive así; porque la libertad siempre existe, de irse del medio ambiente de donde uno está y de la relación que uno tiene con los demás, para verdaderamente cambiar.
No, no existe ese ser
excepcional (aunque muchos así se lo crean). Increíbles sí, maravillosos
también; como igual hay villanos y malvados a más no poder; pero igual, todos
sienten y leen.
Respétate como escritor, porque
un escritor es una especie de dios, que crea, cambia, modifica, borra,
reaparece y desaparece: personajes, escenas y tiempos a voluntad; pero tiene
que hacerlo bien, tanto que a la vista de cualquier lector parezca real. Si no
te respetas y escribes sin cuidado ni atención, no atraparás lectores que
valgan la pena, y tus palabras ni tus escritos permanecerán.
No te quedes parado en un
lugar, sal y vive, ve, camina, cánsate, conversa, haz. No te detengas a juzgar
si es bueno o malo, eso tú lo sabrás; y no necesitas hacer todo lo santo o lo
malvado. Ya hay quien sí lo hace. Tú sólo necesitas observar, porque algún día,
como escritor, lo necesitarás.
Pero ante todo escribe simple.
Esa es la fórmula para escribir mejor.
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