Si supieras qué siento cuando escribo...
Un placer enorme, unas ganas de disfrutar la vida, de salirme a caminar bajo la lluvia, luego correr como loco desaforado por calles y veredas desconocidas, de sentarme a platicar con desquiciados, con chicas de la calle y con niños que todavía balbucean; pero también me dan unas ganas incontrolables de llamarte y de preguntarte: ¿Cómo estás?
Me siento así, cuando me doy
cuenta que mi texto es bueno, por no decir excelso, que con él he traspasado la
barrera del tiempo y del espacio, que tocará los hilos más íntimos de muchos
corazones hoy, mañana y en unos años, sin que, quienes lo lean, tengan
distinción de razas, grados culturales, economías ni colores.
Entonces, como escritor, ese
día he cumplido, y ya no me importa lo que después suceda, porque he puesto mi
granito de arena para que quien me lea, medite, rece, se desespere, haga algo, se
alegre, se deprima o se entristezca, y que él también sienta que vale la pena
vivir cada día, porque escuchó de mí una historia fantástica e increíble; por
lo que no abandonará sus sueños ni a quien ama, ni mucho menos a sus amigos ni
a sus acompañantes cotidianos; porque buenos, regulares o malos, son los únicos
que tiene, y ya siente que los ama y los extraña.
Y yo como escritor, desde
aquí, percibiré su buena vibra; y quizás al rato o mañana tomaré mi lápiz para
ponerme a escribir otra historia de esas que te agradan y que tocan corazones
de un modo fino.
Gracias
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