Currículum Literario más o menos corto. Paco o Pepe Viveros
Soy Paco o Pepe Viveros. El
Paco lo uso para quienes me conocen de años. No me lo he podido quitar, y lo
detesto; porque a los tres días ya me están llamando Paquito, lo que me suena a
poquito; de modo que cuando conozco a alguien nuevo, no le digo que me llamo
Paco. Me vuelvo Pepe, que es más varonil y sonoro.
Escribo como hobby que ya se
volvió obsesión de tardes, amaneceres, y de cualquier día que me quede libre.
Me paso días y noches enteras dialogando o en plena discusión con los
personajes de un escrito que promete convertirse en una novela súper llegadora,
llena de amor, ternura, deseo, ansiedad, desgarre, reencuentro, disgusto,
encabronamiento, lujuria y pasión.
Creo, que la vida sin amistad
y sin intimidad (poca, mucha, toda. Siempre es mejor toda) no tiene sabor y no
vale la pena. Vivo desde hace más de once años solo. De modo que soy esclavo y
amo de mi tiempo; hasta cierto punto, porque como todos, tengo que ver qué voy
a hacer y a comer hoy.
Claro, a veces alguien está
conmigo, sea un libro, un escrito, un café (siempre), un amigo, o una dama (entre
más dama, mejor; y si no... qué le va uno a hacer).
Ya he vivido lo suficiente
para no tenerle miedo a nada. He chocado autos, motos, he aterrizado mal en mi
ala delta, hice karate, kendo y corrido maratones, también he vivido momentos
inolvidables como ver nacer un bebé, ver un cohete que despega, saber a qué
sabe una separación que no regresa, saborear el gusto de una reconciliación, y
levantarme con el cuerpo molido, porque mi coach piensa que tengo treinta y dos.
Vivo de lo que puedo y como
puedo, pero no me muero, ni pienso hacerlo porque me mantengo fit por
obligación más que por convicción.
Sí, algunos dicen que no soy
tonto, que me pasé más de treinta y cinco años viendo tecnología y viajando,
también haciéndome pato de vez en cuando, que hablo tres o cuatro idiomas, pero
la verdad es que ni siquiera el español domino.
Otros dicen que me encantan
las damas. Yo aclaro que sí me encantan las damas y las no tan damas... también. Lo justifico
porque nací número seis, donde las cinco primeras fueron niñas, y yo por
poquito lo soy. Hoy me cuido para que mis modales no se distorsionen en
demasía y alguien crea que soy gay.
Sé que no lo logro, porque de vez en cuando se me suaviza la voz y mi mano hace giros que no controlo, tanto que una amiga de muchos años dice que no soy gay, pero que soy "Suavecito"; y yo todavía no entiendo que tan suavecito soy, que no implique que no soy gay. Jejeje.
Soy tolerante con lo que
pienso, pero cuando algo no lo soporto. Simple. Voy y lo escribo. Para eso
tengo un blog que algunos leen y quizás piensen que estoy loco, que me invade
el deseo, o que busco un amor imposible. No lo sé. Yo me encuentro a gusto
escribiendo y encontrándome personas que como yo caminan por el mundo; algunas solas,
otras acompañadas (pero también solas), con las que comparto unos minutos, unas
horas, una tarde, una noche o unos días. Luego ellas se van o yo desaparezco...
Me regreso a la cueva donde escribo.
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