Seamos amigos...

Seamos amigos, porque ni tú eres más que yo, ni yo tampoco lo soy; como tampoco ninguno de los dos es menos... Al fin y al cabo, más, o menos ¿qué? Rica, pobre, joven, impetuosa, viejo, sincera, auténtico, estudiada, iletrado, humilde, tonto, simple, experimentado, creído, rencorosa, amable o adorable... bueno y cabal o de doble moral.

Nooo. Nada de eso. Porque si decidimos de ahora en adelante ser amigos; entonces, ya no importan los adjetivos. Porque a ti y a mí nos valdrá un comino cómo nos ve la gente, y sólo nos importará cómo nos vemos y sentimos tú y yo, y cómo somos tú y yo cuando estamos juntos o cuando vamos cada uno por su lado.

Porque ser amigos después de todo lo que hemos sido, no será difícil ni complicado, para sentirnos a gusto, para platicar secretos e intimidades, o cosas banales y superfluas, porque ya lo hemos rebasado todo.

Así que yo dejo de ser lo que fui, para tratar de ser alguien nuevo para ti, para sorprenderte, para distraerte, para entenderte y para acomodarme poco a poco a ti.

Tú podrás ser como siempre has sido, que así me gustas y me agradas. Por favor no cambies; y si cambias no me importará que seas como tú quieras; porque yo te conozco desde siempre, aunque siempre sólo sean unos cuantos años.

Y si crees que siendo amigos, yo todavía te amo y te deseo. No te preocupes ni te agobies, que ese será un detalle menor, pero necesario; porque significará que yo estaré contento de tenerte cerca, porque vendrás a mí como siempre has venido y encontrarás paz, confianza y tranquilidad cuando yo esté a tu lado.

Y así pasarán otros tantos años, que nos pasarán, como los otros, desapercibidos; porque este nuevo acuerdo es similar o casi igual a otro que hemos tenido y respetado siempre.

P.D. Ya verás que siendo tu amigo, me podrás contar todo lo que tú quieras, y llamar a cualquier hora del día y de la noche, sabiendo que estaré ahí y que no cambiaré, aunque pasen mil años.

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