Busco chamba de escritor... o de escribano

No. No me importa que sea en las mismas Conchinchinas, en Timbuktú o en el pueblito que está al lado. Con la condición de que sea de escritor bueno y genuino. Puedo escribir en inglés, en francés, en italiano y un poco en japonés, pero para esos idiomas requeriré una básica corrección de grama y de estilo.

Para el idioma en que me pinto solo, es para éste en el que escribo con frecuencia y con ahínco de chamaco que todavía no ha conocido dama.

Prometo entregar trabajos llenos de sentimientos y emociones que hagan al lector jalarse de los pelos, brincar de gusto o suicidarse por una depre profunda e irremontable. También puedo escribir series de esas de Netflix que hacen que los videntes pierdan la conciencia de las horas y se queden atados a su tablet, tele, o cel, por días y semanas; sólo denme el argumento inicial y la idea de lo que sigue de la trama, que yo inventaré personajes que parezcan sanos y normales, pero que por dentro están llenos de manías, fobias y esquizofrenias, bien disimuladas que los hagan parecer caballeros impecables o damas refinadas; y así en un descuido inesperado saquen todas sus maldades y hagan de las suyas con la chica ingenua, con el mozo distraído, y se llegue a un final de esos que nadie se esperaba.

También sé escribir historias tiernas para esas amas de casa que prenden su tele o su tablet mientras lavan los trastes o barren la casa, churros plañideros y hasta bobos que prenden a cualquiera, porque todooos traemos dentro, un niño inocente o una jovencita que todavía cree en los encantos y en las hadas. Para estas historias me reservo un asesinado imprevisto o un chisme grande, para que no sea plana, para que todo no sea miel sobre hojuelas escarchadas.

Lo erótico también se me da, tanto, que a veces me contengo porque caigo en lo vulgar y en lo profano, y miren que esos textos los disfruto y hasta podría escribir de a gratis, sólo necesito que me den cama, leche y pan y yo no cobro. Si me esfuerzo, me queda un texto que... ¡Válgame Dios! Hasta el Marqués de Sade se ruborizaría. Eso sí, sin llegar a la descripción a detalle de todo lo bonito que es eso de ejercer el sexo; porque yo de eso no sé nada, todo lo he leído en libros del corazón y lo deduzco de lo que me cuentan mis amigos. De aquí ya no digo nada. Lo dejo a discreción de quien me contrate, que yo sólo seguiré sus instrucciones para bajarle o subirle al color, y sabor de esas escenas que casi todos conocemos.

Y pues sí... Estoy buscando chamba de escritor... o si no, aunque sea de escribano.

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