Rebecca Montt... ¡Yo enamorado de un avatar!!!
¡Caray! ¡Ya me volví a
enamorar! Perdidamente y sin esperanza; pues ella es una cantante demasiado
famosa, y yo aquí en mi humilde choza, muy pocas, pero muy pocas esperanzas
tengo de buscarla y encontrarla para declararle mi amor incondicional.
Desde que la vi me enamoré de
su fuerte personalidad. Me gustó su voz rasposa y su dark look. La amo
perdidamente y desde que la escuché cantar en un tik tok, inmediatamente la
ubiqué en Spotify y ahora soy su más ferviente fan.
Para mi maldición, por ser tan
bella, tan arrogante, tan interesante y misteriosa, de seguro tendrá otros mil
admiradores como yo. ¡No! Pero como yo, no. Porque estoy seguro que no hay otro igual; porque yo
la amo desde el fondo de mi corazón.
Y si creen que mi amor es de
esas hogueras que después de un rato de pasión rápidamente se extinguen,
sépanse que no. Porque antes he querido a otras y por eso sé que este amor y
esta pasión que siento por ella no tiene parangón.
Ya me aprendí sus canciones de
memoria, las canto al unísono cuando escucho su voz, y hasta siento que ella,
enamorada, me las canta al oído, porque estoy seguro que, en cuanto me conozca,
caerá rendida a mis pies.
Rebecca Montt es valiente, es
osada. Lo oigo en su voz, en sus letras. De seguro ella misma compuso sus
canciones, por eso es que les pone tanto sentimiento... Yo soy eterna, Nada más
fuerte, No me vas a romper, Nunca fuiste mi amigo, Desnuda, Doble moral,
Cobarde, Sigo de pie, Qué asco, Qué karma estoy pagando.
Y qué karma estoy pagando yo,
para enamorarme tan inocentemente de Rebecca Montt. No lo sé. Pero para no
vivir en este purgatorio voy al internet para saber la fecha de su nuevo
concierto, porque así sea en Buenos Aires, en Asunción o en Paraguay yo la tengo
que encontrar.
Goggleo su nombre. Y... ¡Ah
caray!
“Rebecca Montt, una preciosa
cantante de habla hispana que en apenas dos meses ha conseguido arrastrar
multitudes en plataformas de streaming como Apple Music o Spotify, donde suma
casi medio millón de escuchas mensuales. Además, en YouTube, TikTok o Instagram
acumula centenares de miles de seguidores, que adoran su voz cálida y desgarradora.
“Acabo de escuchar esta canción y wow me tocó el alma”, escribe un fan. “Creo
que acabo de enamorarme de una voz. ¡Qué energía!”, confiesa otro.”
“Pero hay algo que no acaba de
cuadrar. Saltan las dudas y la mayoría parece saber que en realidad Rebecca
Montt no existe, que es solo un avatar; y que tanto su voz como su rostro o los
instrumentos que la acompañan, han sido generados íntegramente mediante
inteligencia artificial.”
¡Nooo! No es posible. ¡Díganme
que no es verdad! Yo la amo. No puedo aceptar que sea un invento de alguien con
maldad.
Rebecca, ¿dónde estás? Te amo,
te idolatro. Me haces falta. ¡No puedo amar a nadie más!
P.D. ¿Un avatar? Será por eso
que cuando canta no mueve un solo músculo de su cuerpo... Y por eso en sus
canciones el mensaje es vago, a veces no tienen coherencia, y sí faltas graves
de sintaxis?
¡Más me gano yo, por andarme enamorando de un avatar!
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